Taller Mecánico de Máquinas sensibles
martes, 26 de julio de 2016
Taller Mecánico de Máquinas sensibles Cinicxs
Taller Mecánico de Máquinas sensibles
Leo Silvestri
Cínicxs
A mi me gusta dividir esta cuestión de la filosofía en dos grandes
grupos: uno platónico-aristotélico, cuya búsqueda está orientada
a encontrar la verdad o el conocimiento, etcétera, de donde por
desgracia surge o deriva casi todo nuestro pensamiento filosófico
que es platónico-dialéctico. Nuestro mundo está organizado de esta
manera, piensen por ejemplo en la publicidad, ¿qué ofrece la
publicidad? Ofrece un ideal, un ideal al que nunca llega nadie.
Está todo el mundo organizado así, pasa con las taxonomías
genéricas, vas a la facultad a estudiar letras, porque te gusta leer
y escribir decís qué divertido, voy a estudiar letras, ¿qué es lo
primero que te dicen? Que el mundo literario se organiza por géneros,
o sea, está todo organizado platónico-aristotélicamente.
La otra gran línea engloba varias escuelas, desde los escépticos,
los hedonistas, y también las tres que tienen como principio la
felicidad, que son cínicos, estoicos y epicúreos.
Estxs tres, algunos son escuelas, otros son grupos, hay algo en
especial que los unifica que tiene que ver con cómo construir una
existencia feliz.
Una existencia feliz es para cada grupo una cosa diferente, pero
básicamente es: poder no ser perturbada por lo externo.
Tienen diferentes técnicas para conseguirlo y tienen diferentes
ideas de lo que es la perturbación y de lo que es la felicidad, pero
a diferencia de los que pasaba con esta otra línea
aristotélico-platónica que está interesada en las taxonomías o
los ideales y la verdad, estas están interesadas en una construcción
práctica.
Nuestra manera de pensar la filosofía en la actualidad es
academicista, tiene que ver con conocer toda la suma del conocimiento
que existe en el universo acerca de la filosofía hasta este momento,
para la filosofía de la antigüedad, y eso vale para todas las
escuelas o grupos filosóficos, no se trataba de saber lo que los
otros saben, sino de saberse su propia escuela, o su propia manera de
pensar la filosofía. Es decir, un cínico no está interesado en qué
piensa Platón para rebatirlo o no, y este es un punto vital. No es
un dato menor esto que estoy diciendo de no estar preocupada por lo
que dice la otra escuela, tiene que ver con la imperturbabilidad,
ahora van a ver. Me recuerda a lo que dice Gilles Deleuze acerca de
solo estudiar lo que una ama y jamás perder un segundo con lo que
una detesta.
Hay un texto que se llama “En medio de Spinoza” que son las
clases del filósofo posestructuralista Gilles Deleuze sobre Spinoza,
que ahora están publicadas, y ahí van a encontrar que Deleuze en un
momento les recomienda a sus alumnos algo que yo también les voy a
recomendar a ustedes, que no pierdan ni un segundo criticando aquello
que odian, que unx sólo se dedica a lo que ama. Porque ya en lo que
ama va a haber críticas, aunque lo importante es hacerle a lo que
una ama agregados, addenda, mejoras. Cosas que el filósofo, la
filósofa que una amó no pensó, no pudo pensar, no se le ocurrió,
o lo que fuere, y no esta cuestión que es propia de la academia. Se
encontrarán con becarias y becarios haciendo la tesis sobre un autor
que no le gusta o un tema que detesta o algo que les harta. No, no,
no. La filosofía de la antigüedad estudia aquello que se ama, por
eso, si tuviéramos que pensar a qué se parece en el mundo actual, a
la gente que se dedica al yoga, que es una filosofía práctica que
se hace con el cuerpo y que se supone que vos no hacés si no te
gusta estar así en una posición meditando no vas a hacer una clase
de yoga, hacés otra cosa. Bueno, se parece más a eso o a una secta,
al candomblé o al culto umbanda que a lo que estudiamos en la
universidad. La filosofía de la antigüedad es una cuestión de
práctica, práctica de vida, una manera de
existir. Básicamente eso, todas las escuelas, Platón y Aristóteles
también. No están interesados en lo que otros hacen, están
interesados en su propia manera de vivir esa filosofía.
Los cínicos son los más pintorescos de este grupo. En
argentina se han popularizado por una tira cómica de Fontanarrosa,
que tenía a Diógenes y el linyera. Diógenes es el perrito, una
característica de los filósofos cínicos es que son linyeras y
adquieren su nombre de cínicos, que deriva de la palabra perro en
griego. Por eso el perrito que acompaña al linyera se llama
Diógenes… ¿Quién es Diógenes? Hay un montón de cínicos y de
hecho hay cínicas, pero Diógenes de Sínope es, la imagen por
antonomasia del cinismo. Cuando la gente piensa qué es un cínico,
cómo se comporta, está pensando en Diógenes de Sínope, no está
pensando en Crates, o en Antístenes, sino en Diógenes de Sínope.
Por eso el perrito que acompaña al linyera se llama Diógenes y está
con un linyera. Hay un texto hermoso de Osvaldo Baigorria que se
llama El Anarquismo Transhumante, un libro precioso sobre los
anarquistas linyeras, de linga. La linga era una manera de atar la
ropita con un hilito que tenían estos anarquistas italianos. A
Fontanarrosa se le ocurre esa idea de hacer del linyera alguien que
lo acompaña un perrito, y esa comparación con los cínicos, es
porque los cínicos -y esto es algo que comparten con estoicos y
epicúreos- tienen esta idea de que hay que deshacerse de las
preocupaciones, lo que perturba son las preocupaciones. Dentro de las
preocupaciones esta la adquisición de riqueza y bienes, la fama, el
éxito, el prestigio, las habladurías sobre una, todas estas cosas
perturban el espíritu. La cuestión de tener un espíritu que no sea
perturbado tiene que ver con hacer filosofía. Además es menester
desposeerse entonces de los bienes. No es una cuestión moral, no
tiene que ver con la moral: “tener bienes está mal”, no son
cristianuchis, sino que miran que tener bienes, trabajar para
adquirir bienes, perturba el espíritu. Si el espíritu está
perturbado, está intranquilo, no se puede filosofar, y si no se
puede filosofar no se puede ser libre. Básicamente es esa la
ecuación. Por ende Diógenes de Sínope vive en un barril en la
plaza. Resolvió todo su problema habitacional con un barril, y se
acabó.
¿Por qué le dicen perros a los cínicos? Diógenes de Laercio trae
la vida de los filósofos cínicos. Los cínicos son desvergonzados
cagan, se masturban, duermen, todo lo hacen en público, eructan, no
tienen el pudor cultural, porque ese pudor y vergüenza, es cultural.
Y la cultura perturba, entonces bueno, por qué estar preocupada.
Piensen en la vida cotidiana de una, la cantidad de cosas que una
reprime, no sé, como por ejemplo no ir a cagar porque se va a
escuchar. Pero es un baño, ¿qué hacen en el baño? El baño es
para eso. No tiene sentido. Bueno, eso es lo que están teniendo en
mente los cínicos, o sea, la falta de vergüenza, la desvergüenza
tiene que ver con algo que comparten las otras escuelas, que es todo
lo que tiene que ver con [que] la cultura es una represión adquirida
que coarta la libertad. O sea, todos los principios culturales, lo
que tienen que ver con los modales. ¿Qué más? Laercio, cuando
habla de Diógenes de Sínope, va a decir que como un perro porque
los perros pueden reconocer quiénes son sus amigos y quiénes son
sus enemigos, y no tienen ataduras gregarias apriorísticamente por
el parecido genérico con alguien, no es que respetan a los otros
perros por ser perros. Entonces pensemos en perros humanos, que son
los cínicos. No van a tener respeto por los otros humanos por ser
humanos, son los primeros que deconstruyen el humanismo. No les
debemos nada a los otros humanos por ser humanos, les debemos en todo
caso una suerte de fidelidad, como los perros, por ser amigos, pero
no por ser humanos. Que sea humano, no sea humano, da igual. Por eso
dice el texto “hay un montón de gente pero no hay humanos”.
Está anécdota de Diógenes de Sínope que en un momento dice que
pide “¿dónde están los hombres?” y aparecen unos hombres y
dice “dije hombres”, anthropoi, que esa es la
palabra, o sea humanos, no hombre, porque hombre, varón, es aner,
entonces no está pidiendo un varón, está pidiendo un hombre, un
anthropos, que es el ser humano en general, que
puede ser tanto una mujer como un varón. Después ese universal ya
saben, hizo una yuxtaposición y ahora en realidad humano es varón,
heterosexual. Y dice Diógenes de Sínope “dije humanos, no
desperdicios” cuando se acercan estas personas.
Cuando pensamos en Diógenes y en todos los cínicos estamos delante
de la primera reapropiación de la injuria, vieron este concepto que
es bien de la teoría queer y del posestructuralismo. La
primera reapropiación de la injuria de la historia, porque perro es
un insulto para los griegos, y es el peor insulto, el más fuerte que
se le puede decir a una persona en Grecia.
Toman el elemento más potente y filoso que tiene eso; por ejemplo,
qué pasa con las mujeres: nos dicen puta, entonces sí, soy puta,
¿con qué me vas a insultar? ¿Cuál problema? Ahí te reapropiaste
de lo que el otro te insulta, el otro te interpela con un insulto y
vos lo hiciste tu propia identidad, pero no desde el escarnio que el
otro propone sino desde un lugar de orgullo, acá estamos en el
primer ejemplo de eso.
Los cínicos tienen una característica, con los epicúreos, tienen
puntos en común. ¿Cuál es la característica que identifica a los
cínicos? No es la búsqueda de la imperturbabilidad, ni la
felicidad, ni la desposesión de las preocupaciones, los bienes
materiales, el prestigio, la fama, las murmuraciones… ¿Cómo
distinguís a un cínico de otro grupo? Tienen un método perruno: te
expone a tu hipocresía, a tu mediocridad, a tu miseria humana: te
hace sentir una tonta. A eso se dedica un cínico, usan la mordedura
pedagógica, muerden como perros, atacan. Entonces esa es la manera
que tienen de inquietar. El único registro que tenemos de los
cínicos son sus anécdotas de interacción con otras personas donde
los cínicos están poniendo en ridículo todo el tiempo a estas
personas, están visibilizando lo que otras personas son.
Algunos cínicos escribieron algunos textos parece. No los tenemos,
no han quedado, pero sí quedaron las anécdotas de esta capacidad o
metodología pedagógica que es la mordedura. Es eso el texto, una
compilación de anécdotas. Con los cínicos es más evidente que la
metodología también es una puesta en práctica de la filosofía, es
una praxis, no es sólo es importante el contenido que hay que
retener, sino cómo lo hacen. Algunos de los contenidos cínicos se
parecen a los contenidos tanto de estoicos como de epicúreos, como
incluso de sofistas. Lo que no se parece es el método, por ejemplo,
la anécdota más famosa de Diógenes de Sínope, que ustedes
recordarán que además es la que comenta todo el mundo porque fue,
una provocación impresionante. Alejandro Magno, dice “pedime lo
que quieras” y Diógenes de Sínope le dice que se mueva del sol,
que se corra que le tapa el sol, bueno, esa provocación tiene el
valor de un aforismo. Un aforismo es como lo que en la kabalah llaman
un kohan, encierra mucho significado, no es sólo una provocación.
Encierra una enseñanza, para el que la pueda apreciar, obviamente.
¿Cuál es la enseñanza que está ahí? Esta invalidando la
intención del otro de darle todo. Alejandro Magno, va y dice
“pedime lo que quieras”, o sea un gesto de humildad, se hinca
supuestamente hasta éste, que vive en un barril en la calle y le
dicen perro, y le quiere mostrar toda su humildad, ¿qué le muestra?
Que no es humilde, ¿no ves que le está tapando el sol? O sea, se
pone por encima del sol, ¿cómo se te ocurre? Le está mostrando que
eso es falsa modestia, no es verdad, esa humildad no es verdad, no es
cierta, Alejandro nunca va a ser humilde, siempre va a ser un tirano,
siempre va a cometer hybris. Le está tapando el sol, ¿cómo
se te ocurre interponerte ante el sol?…Alejandro se cree Dios,
literalmente. Finalmente lo canonizan, logra eso.
Diógenes es el más libre de los hombres. Entonces ese es el método
de la mordedura pedagógica, que lastima, hiere. Como verán nos
encontramos en las antípodas de este método, de hecho Diógenes,
hay un principio cínico, que una no le achaca a nadie nada que no se
achaque a una misma, es decir, los cínicos no andan, como hacemos
todas en la actualidad, reprochando a las demás lo que hacen mal,
sino que es el autoexamen primero, siempre es para adentro y después
hacia fuera. Pero este método, justamente porque son perros, no es
un método que entre ellos no utilicen. De hecho Diógenes de Sínope,
fue discípulo de Antístenes, que es de una generación previa,
contemporáneo de Platón, y Diógenes de Sínope de Aristóteles, o
sea, es la generación siguiente. Y Antístenes no lo quiere de
discípulo y le pega con un palo, Diógenes le dice que mientras él
crea que Antístenes tiene algo de valor para enseñarle él se va a
quedar a recibir los golpes. Los cínicos son Pai Mei, o sea, no hay
manera de enseñar esto edulcorado, suavemente y con cariño, y ¿por
qué es eso? Eso tiene un motivo, piensen, por qué no se enseña así
con esa pedagogía de la bondad… ¿Vos querés que te traten como
idiota? No, entonces no querés que te traten como si tuvieras 5
años, estuvieras aprendiendo el alfabeto y tuvieras dificultades
cognitivas. Entonces te tratan como lo que sos, básicamente es ese
el planteo. Es muy subestimante el “bueno, ya va a entender,
pobrecito”, entonces en un punto hay un acto de mucho cariño en
esta manera de ser, es un acto de no subestimar a la otra persona.
Hay algo muy subestimador en enseñarle a alguien de esa manera, por
eso ellos muerden. Cultivan un tipo de filosofía que se llama la
filosofía de la desesperación, ¿qué quiere decir la
desesperación o la desesperanza y demás? ¿Conocen el mito de
Pandora? En realidad queda como una caja pero es un ánfora, una
especie vasija, en algún momento la cambian porque nadie sabe lo que
es un ánfora. Todos los males dentro, y ¿qué mal está ahí entre
todos los males? Hay un mal que está ahí y que ella logra taparlo
antes de que se escape: la esperanza.
La esperanza está entre los males, está en la vasija de los males.
Básicamente esto lo pueden encontrar en la Teogonía de Hesíodo.
Hesíodo es un poeta del SVII a. C. que escribe una organización de
los dioses, de las divinidades, y ahí cuenta el mito. Pandora es un
castigo a los hombres. No había mujeres, en realidad no había
sexos, básicamente es eso. Bien, no vamos a entrar en detalle,
Prometeo que roba fuego, hace una serie de chanchadas
feas, o sea un pelotudo a rosca
porque querer zarpar a un dios, hay que ser idiota, los dioses lo
saben todo, son omnipresentes y omniscientes, entonces hay que ser
muy tarado. Ahí descubrimos el germen del patriarcado: hay un chabón
que es un pelotudo, nunca falta, es así, hay siempre uno que es un
pelotudo, y esto acá tres mil años después sigue pasando. Pero
hasta ese momento vivían todos juntos, los anthropoi y los dioses, y
los hombres vivían como dioses, estaban todo el día rascándose,
nadie trabajaba, estaban lindos alimentándose de ambrosía que es la
comida de los dioses, todo bien. Después empiezan a mandarse
cagadas y entonces los dioses se cansan y los castigan, ¿cómo
los castigan? Mandando una mujer. Sin comentarios de la misoginia de
la literatura antigua. Pero la cuestión es que Pandora, que en
griego quiere decir muchos regalos, muchos dones, tiene mucha
curiosidad y abre esta ánfora donde están todos los males metidos y
se sueltan todas las pestes, todas las guerras, todas las
enfermedades, por el mundo y ella logra meterle la tapa antes de que
se suelte la esperanza. La esperanza no es recibida por los cínicos
como algo maravilloso. Tener esperanza, esperar, tener expectativas,
es algo súper nocivo. Además es un resto de pensamiento platónico,
ya para este momento para los cínicos, porque lo que vos esperas es
tu propia expectativa con respecto a un ideal que está regulando lo
que es. Lo que es, es. Punto. No podés esperar que sea otra cosa.
Siempre la duda es si la esperanza es algo bueno o algo malo. Para
los cínicos es una calamidad, porque los principios cínicos lo que
proponen es que hay que destruir las ilusiones y
las expectativas porque perturba muchísimo tenerlas
con respecto a cómo van a ser las cosas. Conviene ir abierta a la
sorpresa, a encontrarse con lo que hay. esas ilusiones cristalizan en
conformismo, en convenciones, hay que luchar contra eso. De ahí se
acuña una frase que pasa a la historia y que llega a la edad media
pero que es una frase acuñada cínicamente que es “nec spe, nec
metu”. Estas son las dos cosas que no hay que tener, ni esperanza
ni miedo, porque el miedo paraliza. Primero hay que pensar miedo a
qué. Por ejemplo, miedo a la muerte, ¿para qué? Si la muerte no
tiene sentido, es como la nostalgia. Vieron, es tremenda esa frase
“todo el tiempo pasado fue mejor”, que no es lo mismo que
decir que el futuro es divino, desde ya que no. Pero el pasado no
existe más que en el recuerdo, con lo cual no tiene sentido sentir
nostalgia por ejemplo. Podría decirse que el miedo responde a
ideales platónicos, es regulador porque si vos extraés esa
facultad, esa potencia, a un torturador o a un verdugo o a una
persona que está todo el tiempo acechándote, o que está todo el
tiempo asediando, vos le extraés eso, ¿con qué te ataca? Aunque te
esté lastimando, ya no puede herirte. También tiene que ver con la
reapropiación de la injuria. Por supuesto son todas lecturas mías.
Entonces la desesperanza es una pedagogía que tiene que ver con
descubrir toda la superstición alojada alrededor de eso, del miedo y
tener expectativas: esperar que dios te ayude, ir a prenderle una
vela a san Cayetano para que te de trabajo, etc. La idea de los
cínicos es desestabilizar, suponen
que hay que hacerlo, como si lo pensáramos de esta manera: la
cultura construye una suerte de arquitectura o estructuras
arquitectónicas que hay que desestabilizar, mover el piso para que
eso se caiga. Cuando eso se cae se encuentra lo que realmente es, lo
que realmente vale la pena. Y la idea es esculpir la propia
existencia. Por eso no tienen nada los cínicos, porque en realidad
está todo en el cuerpo. Este principio de que estamos con todo
encima por eso no hace falta tener nada, es un principio también
estoico, lo van a encontrar en Cartas a Lucilio de Séneca. Séneca
va a decir una frase que es “omnia mea mecum sunt”, que es “todas
mis cosas están conmigo”, o sea están adentro del cuerpo, se
transportan.
Para desestabilizar lo social ellos utilizan unas estrategias
subversivas que son la ironía y el sarcasmo. Y hay algo a que a mí
siempre me gusta decir cuando enseño a los cínicos, que es lo
siguiente: se habrán dado cuenta que en nuestro mundo por ejemplo
decirle a alguien que es un cínico es un insulto y decirle a alguien
“es un bufón” es un insulto. Entonces hay que desconfiar cuando
se ha popularizado alguno de estos adjetivos, que en realidad tienen
una tradición más antigua, para que sean insultos. Hay que ir a
ver, usualmente se encuentra que en el mundo donde esto se aplicaba
tenían otro valor. Como verán los cínicos tienen un valor
insubordinado, insurreccional y subversivo muy alto en el mundo donde
habitan. De hecho ellos no se van, como los epicúreos, de la ciudad.
Viven dentro de la ciudad porque ellos van a donde está la
enfermedad. La idea es que el mundo está enfermo, entonces ellos
tienen que estar donde hay más cantidad de enfermos porque tienen la
cura. Se creen médicos, así se promueven, como médicos del
espíritu. De hecho habrán visto en las anécdotas que Diógenes
se compara con un médico y hace chistes al respecto del valor o si
le hace caso o no a un médico, por qué no me vas a hacer caso a mí
y le hacés caso a un médico, etc.
Entonces los principios que guían el pensamiento cínico son:
desarraigo contra la tierra, es decir: ser desapegada con respecto a
los principios nacionales, no tener ningún arraigo acerca de la
identidad nacional. Diógenes se dice ciudadano del universo, esa es
la traducción de cosmopolita, cosmos es universo y también es
orden, y polités es ciudadano, de donde sale la palabra “polite”
en inglés, que es ser bien educado. Entonces el exilio contra la
patria, la mezcla contra la raza, como verán no les interesan los
purismos, la inteligencia contra la sangre. La desesperanza a su vez
sirve para luchar contra este principio humano que tiende a
idealizar, mediante ella lo que podemos es no idealizar. Para eso la
utilizan. Y la idea es que una se vuelve sabia o la sabiduría se
alcanza, no tanto aceptando el papel como engranaje de la maquinaria
social, sino negándose a colaborar. Básicamente lo que hace un
cínico es oponer resistencia. ¿Cómo? Se tira al piso, como hacen
los gatos que están siempre con la desobediencia civil, vos los
querés mover hacen bum, y empezás a empujar y el gato que pesaba
cinco kilos ahora pesa quince. Eso hacen los cínicos. Mediante la
injuria y demás métodos, hay una negación total a ser
condescendiente, compasiva, paciente, etc.
Los cínicos andan solos como los perros, no son seres sociales ni
gregarios pese a que viven en sociedad. Son irreverentes,
impertinentes, molestos socialmente, se dedican a molestar, bardean
todo el tiempo. Por eso, la palabra cínica, cínico, es un adjetivo
que se usa con un valor peyorativo y por eso todos estos valores…
porque la ecuación es así: el cristianismo tuvo que sacrificarse
como contenido para sobrevivir como significante, que es básicamente
como expresión. El cristianismo tiene menos poder del que tenía en
la edad media, pese a lo que uno crea, la verdad es que el señor
Bergoglio tiene mucho menos poder que lo que tenía cualquier obispo
medieval, ni hablar del papa, que eran casi como dioses en la tierra,
pero lo que sobrevivieron en nuestro mundo son los contenidos, de ser
bondadosa, condescendiente, piadosa, compasiva, y lo han hecho como
valores que hay que reproducir socialmente. Por eso cae tan mal esta
indisciplina social de los cínicos, no se portan bien y utilizan
como método de enseñanza la insolencia, les interesa ser
insolentes. Esta idea de la impopularidad se llama en griego, si lo
quieren rastrear, adoxía. La doxa es algo detestable, hay que
alejarse de ella, es la opinión, la episteme es el conocimiento. La
culpa de todo la tiene siempre Platón que diga lo que quiera de la
episteme, él solo se dedicó a tratar de ser amado por los demás.
Entonces la adoxía es la impopularidad, justamente porque lo popular
es la opinión, la doxa. No son populares, son un orden menor o un
devenir minoritario los cínicos, porque son inaguantables. Hay una
frase que trae Onfray a colación que es propia de los cínicos, que
es “hacer de la filosofía un antídoto contra la perpetua
arrogancia de los mediocres”. Para eso hay que estar todo el
tiempo ladrándoles, para que se alejen, para que se vayan. Alejar a
las personas, sacárselas de encima. Quien resista el ladrido, lo que
le pasó a Diógenes con Antístenes, el que se aguante eso es
realmente un buen discípulo. Es como Pai Mei, ¿quién se queda? La
única que se queda es Beatrix Kiddo, todas las otras se enojan. Esta
es la única que entiende lo que el otro le está enseñando con su
método tremendo pero entiende lo que le está enseñando. Esa es la
idea de la adoxía, de la impopularidad cínica, se relaciona con la
máxima de “vivir oculto” de los epicúreos. Epicuro dijo en un
momento “vive oculto”. Por supuesto la cuestión del anonimato,
retirarse de la ciudad, no participar en los asuntos cívicos, etc,
pero también esta cuestión del devenir minoritario. La gente que va
a desestabilizar el orden, van a decir cosas que no van a ser bien
recibidas. Es claro, ven que esto tiene todavía una vigencia
inusitada. Bien recibido es pensar lo que pensamos todas. Si vos
pensás cosas que no piensan todos y encima lo decís burlándote.
Una última cuestión es esta idea del contenido y la forma. En
realidad, para que veamos lo diferente que es nuestro propio método
de enseñanza y lo difícil que sería en la actualidad tener un
método de estas características, no sería imposible pero es
complicado, porque para apreciarlos cabalmente a los cínicos hay que
apreciarlos no solamente en su contenido, que lo tienen, sino en su
forma. Y eso va para todas las filosofías, como les había
anticipado, no es tanto el qué sino el cómo. Vos querés
llegar a esa ataraxía como Epicuro, esa imperturbabilidad. Bueno, no
se llega solamente entendiendo ataraxía, sino que tiene un cómo,
hay unas prácticas que te llevan a eso, que tienen que ver con el
vivir oculto, te tenés que ir, no quedarte a parar los golpes con la
cara, a escuchar todas las pavadas que dice todo el mundo de una, no
va a pasar, hay un momento donde chau, me fui, besito, nos vimos. No
solamente el qué sino el cómo, y viceversa, pero sobre todo el
cómo, es súper importante para estas filosofías.
Ahora sí vamos un cachito a nuestro querido Diógenes y sus máximas
que podemos relacionar con nuestro gran filósofo cínico casi
contemporáneo, que todavía pertenece a nuestra era, que es
Nietzsche es nuestro gran cínico, porque le interesa transmutar
los valores, Genealogía de la Moral, hay unos ciertos valores, la
moral, acerca de cómo son las cosas, eso es histórico, es
contingente, y entonces es transmutar esos valores mediante una
personalidad agresiva, escandalosa, y se enfrenta solitariamente a la
sociedad. La imagen, el semblante de un cínico contemporáneo en
filosofía es Nietzsche. Por eso esa idea del ascetismo hacia lo
animal, por lo solitario, ¿no? Y la negación del refinamiento, de
lo gregario, de lo social. Los cínicos son terroristas, y como los
terroristas, tienen tan mala prensa, por eso cínico es un insulto,
porque en realidad delante de un cínico lo que hay es un terrorista,
un cínico actual o de la antigüedad. Hay escuelas filosóficas, hay
grupos filosóficos, bueno, más que una escuela esto se trata de una
forma de vida, una actitud vital, una manera de vivir más que
un grupo que se junta en torno a un programa o unos lineamientos. Es
una manera de vivir que tiene que ver con la falta de respeto o la
desvergüenza, en griego aidos es el respeto, la vergüenza,
y no tienen eso.
Un debate que no es propiamente cínico pero que los cínicos llevan
hasta el extremo, que es el debate entre la naturaleza y la cultura,
que en griego es mucho más extenso y más difícil de traducir. Es
el debate entre physis y nomos, physis siendo la
naturaleza y nomos siendo las normas, las leyes, lo escrito,
las reglas, y la physis es todo lo que no es la cultura. No
sería exactamente nuestra apreciación de lo natural. Yo detesto lo
natural, esa cosa así esencialista de lo natural.
Esta physis de la que están
hablando ellos, un debate que está en todos lados, está en la
filosofía, está en la literatura. Van y leen Antígona y trae este
debate, Sófocles siglo V, Antígona representa las leyes no
escritas, las leyes divinas, es decir la physis si se quiere,
lo que siempre estuvo, lo que tiene que ver con que el cielo está
arriba, la tierra está abajo, no están creadas por los seres
humanos, eso es lo que ella está defendiendo, ese orden. Entonces
quizás physis sirva, es un debate que está en todo el mundo
de la antigüedad, hay que pensarlo como cultura/no cultura,
civilización/no civilización, no pensarlo desde lo orgánico
biológico sino pensarlo desde lo que no es cultural, ellos están
teniendo un devenir animal, y saben que no son perros, no es que
caminan en cuatro patas y ladran, hacen cosas humanas que es morderte
como humano, te dicen algo feo, vos te acercás y te dicen una
maldad. Y desde una cierta desfachatez o indiferencia, es decir
anaideia, que es la desvergüenza, no tener respeto, son
iconoclastas. Cuando se acerca Alejandro solo por ser él le debería
respeto, y él le dijo correte que me tapás el sol, y por eso esta
actitud agresiva y defensiva contra la sociedad. Si quieren mi
opinión la gran inventiva cínica es sin perder la alegría, porque
en realidad lo que ellos logran no es que se cargan y se llenan de
bronca. Como el mundo les da bronca le devuelven eso, se les ríen.
Si quieren rastrear otro mucho más contemporáneo que Nietzsche, las
Aguafuertes Porteñas de Arlt. Arlt no tenía amigos, no pertenecía
al grupo Florida, no pertenecía al grupo Boedo, no era un
surrealista, no era anarco, no era comunista, no era nada, odiaba a
todos, se dedicaba a odiar, y escribía estos textos en los que él
entregaba al mundo una imagen no reconciliada de lo que el mundo
quería ver. No era simplemente populachero porque escribía tipos
populares de lo que veía en Buenos Aires. Le entregaba a la gente lo
que la gente no quería ver de sí misma y lo que él veía. No es
simplemente cargarse de la mala onda o la mierda de un mundo que es
repelente, sino vomitárselo encima mientras te reís,
básicamente eso hace un cínico, porque si no sería básicamente
pasarla mal. Otro cínico, Cioran no tan alegre, pero es armenio, les
estaba yendo muy mal, los armenios viste son gente muy sufrida, una
no sabe nada de eso, acá tengo una frase “la esperanza es una
actitud de esclavo” dice Cioran, hay que ver de encontrar la
alegría si sos armenio, una porque no sabe nada de todo lo que han
pasado, porque se lo llevó todo la Shoah. Sí hay un pueblo sufrido
es el pueblo armenio, cuando salieron de una pasaron a la otra y así
sucesivamente, si los hicieron mierda los turcos los hizo mierda
Stalin. Siempre está alguien haciéndolos mierda. Es una frase que
cita Onfray a propósito de los cínicos, Cioran es un cínico.
Céline es un cínico, Ferdinand Céline. Les va muy mal a los
cínicos, si están haciendo una proyección de carrera traten de no
ser cínicas porque les va para el orto, literalmente, te llevan
presa como le pasó a Céline. Te va mal, te quedás sin casa, tenés
que emigrar, te persigue un Estado. Los cínicos no son la Coca Cola
ni Britney Spears. lo bueno del cinismo es que no te importa, por qué
querrías ser aceptada por esa gente tan vulgar y horrenda. En
realidad es un poco que si vivís a contrapelo te va a pasar eso, si
estás permanentemente denunciando el pacto cívico que permite a las
personas convivir alegremente sin estar preocupándose, que les
permite vivir en esa nube de pedos, si estás todo el tiempo
denunciando eso te va a ir muy mal. Por eso la idea es vagar por un
sendero individual, y ser indiferente al honor, al dinero, al
civismo, al reconocimiento… hay un aforismo de Nietzsche, lo voy a
citar mal, no me acuerdo bien cómo es, pero que dice que hay más
intromisión en el halago que en el escarnio. Entonces el halago es
tremendamente entrometido.
Entonces el problema, si tenés como hábito pedagógico andar
escupiéndole la cara a la sociedad lo que la sociedad es, y estás
todo el tiempo arrojándole una imagen, los cínicos son un espejo
que le devuelve al mundo una imagen no reconciliada de lo que el
mundo es, le muestra al mundo lo que el mundo es de la manera más
fea, como si el mundo se mira en un espejo que distorsiona y los hace
ver bellos, y viene el cínico y le muestra lo que es, su
asquerosidad. Es obvio que eso no puede ser si no en un devenir
minoritario, justamente porque no te van a querer. Detestan la
cuestión de la hipocresía, de quedar bien, esta cosa acomodaticia,
de adaptarte…
Es un método muy interesante porque los cínicos aparecen, como
aparecen todos estos grupos, en el tramo final, la crisis definitiva
de la polis como comunidad libre. En el momento donde nos enfrentamos
a que los valores de la polis son un bolazo total y que nada de eso
pasa y que en realidad tenemos un tirano de nuevo. Ahí es donde
ellos aparecen, y frente a eso vos podes tener la actitud de
amargarte totalmente, podes tener la actitud de conformarte, es lo
que hay, no se puede hacer nada más, o podes tener la actitud de qué
maldición, qué horrendo, y sufrir. Bueno, los cínicos proponen una
línea de fuga con respecto a eso, o sea, hay que burlarse, para
desestabilizar, no hay que dejar que eso que está ocurriendo me
entristezca, esa crisis, nosotras estamos en un momento así, si lo
pensamos la política actual contemporánea, no solo a nivel mundial
sino a nivel local, es esto, lo que está pasando en este momento: la
fetichización y la reducción de la participación política
ciudadana a la fetichización del voto por el otro, y después lo que
tenemos, me atrevo a decir, en los últimos treinta años de
existencia política.
Finalmente, lo que es importante de lo cínicos en esta renuncia, es
esta disposición vital, de poder conseguir un diálogo con el sí
mismo, que eso se llama homilei, que es poder tener un
diálogo, una introspección, poder dialogar con una misma.
Todas estas técnicas de la existencia sirven principalmente para
poner en tela de juicio la propia vida, por eso les decía, no es
tanto estar mirando a los otros sino poner en tela de juicio la
propia vida y exponer la propia vida de una manera escandalosamente
espectacular, proponerla como una posibilidad. Y aquí hay una idea
que podemos conectar con nuestras ideas contemporáneas que es la
idea de la renuncia o el dejarse caer, que insisto, no tiene que ver
con la mortificación ni con los principios morales, ni con los votos
de pobreza ni la falta de deseo, sino con desprenderse de todo
aquello que pueda perturbar el espíritu.
¿Cuál es la diferencia entre un protocolo, una regla, un principio
y la moral? La moral responde a una norma externa, a algo que se
impone o que se transmite y una regla también. La moral la asocio
con algo más impuesto externamente, la moral no tiene que ver con
vos sino con algo que alguien dijo que hay que seguir para todxs, y
una regla tal vez sí puede tener que ver con vos, no se regla en qué
sentido igual… Por ejemplo, una regla es esta: “vive oculto”,
ahí Epicuro dice “vive oculto”. La diferencia, si yo te digo
vive oculto no se lo estoy diciendo a todo el mundo, se lo estoy
diciendo a un grupo de personas, es un devenir minoritario, la
diferencia con la moral es que es para todas, todes, todos, todis,
todas. (…) no es para todo el mundo. Hay reglas, vos ves a los
cínicos y dicen bueno, esto es una regla, si yo te digo que hay una
fórmula, desarraigo contra el territorio, exilio contra la patria,
mezcla contra la raza, inteligencia contra la sangre, ahí hay unos
principios de lo que hay que hacer, te digo mordedura pedagógica, te
digo que la mordedura pedagógica depende de la injuria, el sarcasmo
y la ironía, te estoy diciendo qué es. Pero no estoy suponiendo que
esto va a hacer todo el mundo, que todo el mundo lo va a seguir. De
hecho son principios en algún punto tan difíciles de seguir, no por
la dificultad de los principios, porque son más bien sencillos, vos
te dejás caer, básicamente es al revés, lo único que hacés es te
dejás caer, porque en ese dejarse caer no es simplemente que te
desprendés y soltás, te desapegás. También empezás a oponer
resistencia, como hacen los gatos, por eso decía lo del gato, baja
el centro de gravedad y pasó a pesar 15 kilos el gatito que pesaba
5. Peso muerto, total. Entonces esos principios que son más bien
fáciles porque tienen que ver con eso no son universales ni son
totalizadores, no los van a poder hacer todo el mundo, y esta gente
lo sabe, sabe que es un devenir minoritario, sabe que lo que va a
generar es adoxía, sabe que no va a ser querido, sabe que le
van a pegar con un palo. Se las devuelven después, vieron que
Diógenes hay una anécdota donde le pegan y el después va y les
pega, mucho más divertido el mundo griego, ahora nos denunciamos por
Facebook. Una regla sea incluso hasta más flexible que una moral,
bah, esa es la sensación que me está dando. Habría que ver qué
elemento usamos para medir la flexibilidad. Lo que no va a aplicar a
todo el mundo, o sí puede ser que, por ejemplo las reglas de las
artes marciales, donde vos generalmente hacés una adaptación,
depende del cuerpo, pero hay un presupuesto. Por ejemplo en jiu
jitsu, la fuga de cadera o el triángulo o tal o cual cosa se hace
así, y viene y te lo muestra, y cuando después vos tenés un cuerpo
de determinadas características, se adapta. Por ejemplo hay una
guardia, un gancho, que se llama de la Riva, una manera de hacer un
lazo con la pierna. Bueno, si tenés la pierna muy corta o
hipertrofiada o muy musculada no sale, excepto que vos pongas muy
girada la cadera. La regla sigue siendo la misma pero sí
hay una adaptación. Quizá los principios morales no lo permitirían.
Hay una serie de lineamientos. Siempre hay una suerte de reglas.
Siempre hay una suerte de principio, el tema es, ¿cómo ese
principio tal vez no reterritorializa una moral? La respuesta tal vez
pueda ser ésta, que tiene que ver con la singularidad y con ya saber
de antemano que esa regla no se presenta homogénea para todos los
cuerpos existentes, justamente porque los cínicos saben que no todo
el mundo va a aguantar esa vida, no es una vida para todo el mundo,
porque hay mucha gente que está muy tranquila en ese conformismo, ya
sea aceptando las cosas tal cual son y no intentar ningún tipo de
modificación, que es una enfermedad, o en la esperanza de que
cambien, que es una tristeza, es una pasión triste la esperanza,
para Spinoza también es una pasión triste, la esperanza de que
cambien, esperando que el mañana sea mejor. Entonces frente a eso
podríamos pensar un punto de inflexión tiene que ver con esto,
efectivamente hay una suerte de sugerencia, que si vos querés lograr
la libertad, cómo ser imperturbable. Hay unas sugerencias, una
cierta confianza en la incertidumbre, un dejarse caer, no preocuparte
tanto por el futuro, no estar preocupada ni estar escuchando qué
dicen las demás, no tener fama, no tener prestigio, no tener bienes,
pero no como reglas morales de “tener bienes está mal”, de hecho
lo dicen por todos lados, si a los cínicos los invitás a un
banquete, van.
lunes, 16 de julio de 2012
Nota sobre mis cursos en Tiempo Argentino
Palabras ardientes que tienen cuerpo y que nombran el deseo
¿Es cierto, como dice Mario Vargas Llosa, que una literatura que es solo érótica nunca alcanzará la grandeza? ¿Cuál es el límite sutil que separa erotismo y pornografía? La compleja relación entre el sexo y la palabra literaria.
Con la caída de Franco se creaba en España una colección que
organizó, jerarquizó y dilvulgó, en el mejor sentido del término, una
literatura siempre incómoda. La sonrisa vertical como inequívocamente
llamó Tusquets a la serie de títulos sobre narrativa erótica ayudó a
autores y lectores a reconocerse como tales. Ahora, más allá del pudor o
la vergüenza que como un conjuro condenó la unión de placer y palabras,
el tema aún se debate con inalterable pasión.
A la pregunta sobre qué es lo que hace erótico a un cuento o una
novela, las respuestas se multiplican. Para comenzar polémicas nada
mejor invitar a escena a Mario Vargas Llosa (recordar su Elogio a la
madrastra o Travesuras de la niña mala), quien no hace mucho dijo que
una literatura que es sólo erótica difícilmente llega a ser grande,
debido a –según él– su necesaria monotonía temática. Entonces, la
primera piedra está echada y la disonancia resurge: ¿Qué problema hay
entre la literatura y el sexo?
Piscoanalista retirado, el autor de Historia sexual de los
Argentinos I y II, Federico Andahazi, asegura que así como no podría
haber música sin sonido, instrumentos ni aire, la literatura necesita de
la sexualidad como parte de su materia prima. Por lo tanto, el deseo
siempre está. No obstante esto, el autor parece advertir que la
literatura argentina actual sigue siendo llamativamente asexuada. “Me
sorprende la ausencia que hay del componente erótico, aun con respecto a
otros países de Latinoamérica, en los cuales incluso la Iglesia es
mucho más influyente que en Argentina y en donde es posible encontrar
mucho más producción literaria en ese sentido.” El autor de El
anatomista y Las piadosas considera que una gran parte de la escritura
nacional eludió la sexualidad e incluso hizo de esto un gran arte, el
del eufemismo.
Como Sherezade contando sus historias al rey Shahriar, las
opiniones pueden superponerse en mil y una voces. Así, el escritor
uruguayo Ercole Lissardi, (Trilogía de la infidelidad: Los secretos de
Romina Lucas, Horas-puente y Ulisa) algo molesto con aquello de
caracterizar a la literatura erótica como una narración o descripción de
actos sexuales, no duda en afirmar que el polémico Nobel, lisa y
llanamente, “se equivoca”. Porque, continúa Lissardi, eso es lo que
hace la pornografía, ser monótona, ya que narrar o describir actos
sexuales es, digámoslo, aburrido. El autor y editor afirma que el objeto
de representación de la literatura erótica no es el acto sexual “sino
el deseo, y que Vargas Llosa estará seguramente de acuerdo en que las
formas del deseo sí son, literalmente, infinitas”.
En otra vereda, Ariel Magnus, representante de una narrativa algo
irónica (Un chino en bicicleta y La cuadratura de la redondez) acerca su
mirada a la del célebre colega peruano, al asegurar que no ve una
estrecha relación entre erotismo y gran literatura. Magnus sí reconoce
que una gran novela pueda necesitar momentos de erotismo, pero un gran
libro, “aquel que tiende a ser aquel que empieza por poner en duda su
adscripción a cualquier género, incluido el novelístico, puede o no
tener grandes momentos eróticos, aunque gozamos si los tiene,
naturalmente”, señala.
UN POCO DE AMOR CORTÉS. Variadas, múltiples y
poliformas sí, así aparecen desde la Antigüedad las versiones del amor y
su componente libidinal, pasando por la Edad Media y hasta el
Romanticismo, por hacer un picado histórico poco formal. Con pasajes en
furtivos intercambios epistolares, confesiones expiatorias de actos
prohibidos y sobre todo en tramos de novelas dieciochescas el motor
romántico sexual logra una expresión reconocible. Las fantasías se
desatan. Pero antes, ya parece que desde que el mundo es tal, incluso,
hay dos oficios muy viejos y ambos se desarrollaban en el mismo lugar:
en la cultura griega mucha de la inspiración masculina encontraba
sustento para sus apasionados y hasta hilarantes textos en la vida
cortesana.
En tanto, el ocultamiento o aquello que se quiere decir y sólo la
sublimación de la ficción lo permite alimentó el género erótico siempre y
en el contexto moderno, qué mejor que el anonimato de Internet, para
que encontrarse a leer y escribir de sexualidad. Susana Moo es una
escritora e investigadora española que nuclea a amantes del género en un
sitio que se proyecta como un edén literario .
Moo afirma que lo suyo es la literatura voluptuosa, aquella que también
se puede encontrar en la narrativa no estrictamente erótica la cual
incorpora erotismo en su trama. “No es algo nuevo, ya en clásicos como
El Quijote o La Celestina encontramos capítulos con intenciones, o
resultados, sexualmente excitantes”, asegura la autora del e-book
Microrelatos eróticos.
Más allá de las etiquetas y las eternas antinomias de café,
tertulia o suplemento literario, el deseo tiene quien le escriba. Y,
como dijo el director de cine español García Berlanga, seguidor de Eros
si los hubo, el mejor vehículo del erotismo sigue siendo el libro,
porque allí, “la rubia (o el rubio, agregaríamos a esta altura) es
aquella persona a la que tú idealizas, mientras que en el cine es sólo
la rubia que está en pantalla”. «
TALLER Y PLACER
Leonor Silvestri, poeta, traductora, especialista en Literatura
Antigua y militante feminista, todos los años desde hace 10, dicta un
taller en torno a las sexualidades –que incluye el erotismo– en el mundo
antiguo. De la mano de teóricos como Judith Butler, Monique Wittig,
Beatriz Preciado, Michel Foucault o Teresa de Lauretis; Silvestri y sus
alumnos buscan quitar los condicionamientos sexuales de su momento
histórico, con herramientas críticas contemporáneas. “De esta manera y
como parte del taller revisamos la mitología grecolatina hasta los
talleres de pensamiento y películas queer y de género.”
(www.todonuevobajoelsol.blogspot.com)
sábado, 28 de abril de 2012
Escribir un cuento Carver Raymond
Escribir un cuento
Publicado en: Para escritores
Carver, Raymond
Allá por la mitad de los sesenta empecé a notar los muchos problemas de concentración que me asaltaban ante las obras narrativas voluminosas. Durante un tiempo experimenté idéntica dificultad para leer tales obras como para escribirlas. Mi atención se despistaba; y decidí que no me hallaba en disposición de acometer la redacción de una novela. De todas formas, se trata de una historia angustiosa y hablar de ello puede resultar muy tedioso. Aunque no sea menos cierto que tuvo mucho que ver, todo esto, con mi dedicación a la poesía y a la narración corta. Verlo y soltarlo, sin pena alguna. Avanzar. Por ello perdí toda ambición, toda gran ambición, cuando andaba por los veintitantos años. Y creo que fue buena cosa que así me ocurriera. La ambición y la buena suerte son algo magnífico para un escritor que desea hacerse como tal. Porque una ambición desmedida, acompañada del infortunio, puede matarlo. Hay que tener talento.
Son muchos los escritores que poseen un buen montón de talento; no conozco a escritor alguno que no lo tenga. Pero la única manera posible de contemplar las cosas, la única contemplación exacta, la única forma de expresar aquello que se ha visto, requiere algo más. El mundo según Garp es, por supuesto, el resultado de una visión maravillosa en consonancia con John Irving. También hay un mundo en consonancia con Flannery O’Connor, y otro con William Faulkner, y otro con Ernest Hemingway. Hay mundos en consonancia con Cheever, Updike, Singer, Stanley Elkin, Ann Beattie, Cynthia Ozick, Donald Barthelme, Mary Robinson, William Kitredge, Barry Hannah, Ursula K. LeGuin… Cualquier gran escritor, o simplemente buen escritor, elabora un mundo en consonancia con su propia especificidad.
Tal cosa es consustancial al estilo propio, aunque no se trate, únicamente, del estilo. Se trata, en suma, de la firma inimitable que pone en todas sus cosas el escritor. Este es su mundo y no otro. Esto es lo que diferencia a un escritor de otro. No se trata de talento. Hay mucho talento a nuestro alrededor. Pero un escritor que posea esa forma especial de contemplar las cosas, y que sepa dar una expresión artística a sus contemplaciones, tarda en encontrarse.
Decía Isak Dinesen que ella escribía un poco todos los días, sin esperanza y sin desesperación. Algún día escribiré ese lema en una ficha de tres por cinco, que pegaré en la pared, detrás de mi escritorio… Entonces tendré al menos es ficha escrita. “El esmero es la ÚNICA convicción moral del escritor”. Lo dijo Ezra Pound. No lo es todo aunque signifique cualquier cosa; pero si para el escritor tiene importancia esa “única convicción moral”, deberá rastrearla sin desmayo.
Tengo clavada en mi pared una ficha de tres por cinco, en la que escribí un lema tomado de un relato de Chejov:… Y súbitamente todo empezó a aclarársele. Sentí que esas palabras contenían la maravilla de lo posible. Amo su claridad, su sencillez; amo la muy alta revelación que hay en ellas. Palabras que también tienen su misterio. Porque, ¿qué era lo que antes permanecía en la oscuridad? ¿Qué es lo que comienza a aclararse? ¿Qué está pasando? Bien podría ser la consecuencia de un súbito despertar. Siento una gran sensación de alivio por haberme anticipado a ello.
Una vez escuché al escritor Geoffrey Wolff decir a un grupo de estudiantes: No a los juegos triviales. También eso pasó a una ficha de tres por cinco. Sólo que con una leve corrección: No jugar. Odio los juegos. Al primer signo de juego o de truco en una narración, sea trivial o elaborado, cierro el libro. Los juegos literarios se han convertido últimamente en una pesada carga, que yo, sin embargo, puedo estibar fácilmente sólo con no prestarles la atención que reclaman. Pero también una escritura minuciosa, puntillosa, o plúmbea, pueden echarme a dormir. El escritor no necesita de juegos ni de trucos para hacer sentir cosas a sus lectores. Aún a riesgo de parecer trivial, el escritor debe evitar el bostezo, el espanto de sus lectores.
Hace unos meses, en el New York Times Books Review, John Barth decía que, hace diez años, la gran mayoría de los estudiantes que participaban en sus seminarios de literatura estaban altamente interesados en la “innovación formal”, y eso, hasta no hace mucho, era objeto de atención. Se lamentaba Barth, en su artículo, porque en los ochenta han sido muchos los escritores entregados a la creación de novelas ligeras y hasta “pop”. Argüía que el experimentalismo debe hacerse siempre en los márgenes, en paralelo con las concepciones más libres. Por mi parte, debo confesar que me ataca un poco los nervios oír hablar de “innovaciones formales” en la narración. Muy a menudo, la “experimentación” no es más que un pretexto para la falta de imaginación, para la vacuidad absoluta. Muy a menudo no es más que una licencia que se toma el autor para alienar -y maltratar, incluso- a sus lectores. Esa escritura, con harta frecuencia, nos despoja de cualquier noticia acerca del mundo; se limita a describir una desierta tierra de nadie, en la que pululan lagartos sobre algunas dunas, pero en la que no hay gente; una tierra sin habitar por algún ser humano reconocible; un lugar que quizá sólo resulte interesante para un puñado de especializadísimos científicos.
Sí puede haber, no obstante, una experimentación literaria original que llene de regocijo a los lectores. Pero esa manera de ver las cosas -Barthelme, por ejemplo- no puede ser imitada luego por otro escritor. Eso no sería trabajar. Sólo hay un Barthelme, y un escritor cualquiera que tratase de apropiarse de su peculiar sensibilidad, de su mise en scene, bajo el pretexto de la innovación, no llegará sino al caos, a la dispersión y, lo que es peor, a la decepción de sí mismo. La experimentación de veras será algo nuevo, como pedía Pound, y deberá dar con sus propios hallazgos. Aunque si el escritor se desprende de su sensibilidad no hará otra cosa que transmitirnos noticias de su mundo.
Tanto en la poesía como en la narración breve, es posible hablar de lugares comunes y de cosas usadas comúnmente con un lenguaje claro, y dotar a esos objetos -una silla, la cortina de una ventana, un tenedor, una piedra, un pendiente de mujer- con los atributos de lo inmenso, con un poder renovado. Es posible escribir un diálogo aparentemente inocuo que, sin embargo, provoque un escalofrío en la espina dorsal del lector, como bien lo demuestran las delicias debidas a Navokov. Esa es de entre los escritores, la clase que más me interesa. Odio, por el contrario, la escritura sucia o coyuntural que se disfraza con los hábitos de la experimentación o con la supuesta zafiedad que se atribuye a un supuesto realismo. En el maravilloso cuento de Isaak Babel, Guy de Maupassant, el narrador dice acerca de la escritura: Ningún hierro puede despedazar tan fuertemente el corazón como un punto puesto en el lugar que le corresponde. Eso también merece figurar en una ficha de tres por cinco.
En una ocasión decía Evan Connell que supo de la conclusión de uno de sus cuentos cuando se descubrió quitando las comas mientras leía lo escrito, y volviéndolas a poner después, en una nueva lectura, allá donde antes estuvieran. Me gusta ese procedimiento de trabajo, me merece un gran respeto tanto cuidado. Porque eso es lo que hacemos, a fin de cuentas. Hacemos palabra y deben ser palabras escogidas, puntuadas en donde corresponda, para que puedan significar lo que en verdad pretenden. Si las palabras están en fuerte maridaje con las emociones del escritor, o si son imprecisas e inútiles para la expresión de cualquier razonamiento -si las palabras resultan oscuras, enrevesadas- los ojos del lector deberán volver sobre ellas y nada habremos ganado. El propio sentido de lo artístico que tenga el autor no debe ser comprometido por nosotros. Henry James llamó “especificación endeble” a este tipo de desafortunada escritura.
Tengo amigos que me cuentan que deben acelerar la conclusión de uno de sus libros porque necesitan el dinero o porque sus editores, o sus esposas, les apremian a ello. “Lo haría mejor si tuviera más tiempo”, dicen. No sé qué decir cuando un amigo novelista me suelta algo parecido. Ese no es mi problema. Pero si el escritor no elabora su obra de acuerdo con sus posibilidades y deseos, ¿por qué ocurre tal cosa? Pues en definitiva sólo podemos llevarnos a la tumba la satisfacción de haber hecho lo mejor, de haber elaborado una obra que nos deje contentos. Me gustaría decir a mis amigos escritores cuál es la mejor manera de llegar a la cumbre. No debería ser tan difícil, y debe ser tanto o más honesto que encontrar un lugar querido para vivir. Un punto desde el que desarrollar tus habilidades, tus talentos, sin justificaciones ni excusas. Sin lamentaciones, sin necesidad de explicarse.
En un ensayo titulado “Escribir cuentos”, Flannery O’Connor habla de la escritura como de un acto de descubrimiento. Dice O’Connor que ella, muy a menudo, no sabe a dónde va cuando se sienta a escribir una historia, un cuento… Dice que se ve asaltada por la duda de que los escritores sepan realmente a dónde van cuando inician la redacción de un texto. Habla ella de la “piadosa gente del pueblo”, para poner un ejemplo de cómo jamás sabe cuál será la conclusión de un cuento hasta que está próxima al final:
“Cuando comencé a escribir el cuento no sabía que Ph.D. acabaría con una pierna de madera. Una buena mañana me descubrí a mí misma haciendo la descripción de dos mujeres de las que sabía algo, y cuando acabé vi que le había dado a una de ellas una hija con una pierna de madera. Recordé al marino bíblico, pero no sabía qué hacer con él. No sabía que robaba una pierna de madera diez o doce líneas antes de que lo hiciera, pero en cuanto me topé con eso supe que era lo que tenía que pasar, que era inevitable.”
Cuando leí esto hace unos cuantos años, me chocó el que alguien pudiera escribir de esa manera. Me pereció descorazonador, acaso un secreto, y creí que jamás sería capaz de hacer algo semejante. Aunque algo me decía que aquel era el camino ineludible para llegar al cuento. Me recuerdo leyendo una y otra vez el ejemplo de O’Connor.
Al fin tomé asiento y me puse a escribir una historia muy bonita, de la que su primera frase me dio la pauta a seguir. Durante días y más días, sin embargo, pensé mucho en esa frase: Él pasaba la aspiradora cuando sonó el teléfono. Sabía que la historia se encontraba allí, que de esas palabras brotaba su esencia. Sentí hasta los huesos que a partir de ese comienzo podría crecer, hacerse el cuento, si le dedicaba el tiempo necesario. Y encontré ese tiempo un buen día, a razón de doce o quince horas de trabajo. Después de la primera frase, de esa primera frase escrita una buena mañana, brotaron otras frases complementarias para complementarla.
Puedo decir que escribí el relato como si escribiera un poema: una línea; y otra debajo; y otra más. Maravillosamente pronto vi la historia y supe que era mía, la única por la que había esperado ponerme a escribir.
Me gusta hacerlo así cuando siento que una nueva historia me amenaza. Y siento que de esa propia amenaza puede surgir el texto. En ella se contiene la tensión, el sentimiento de que algo va a ocurrir, la certeza de que las cosas están como dormidas y prestas a despertar; e incluso la sensación de que no puede surgir de ello una historia. Pues esa tensión es parte fundamental de la historia, en tanto que las palabras convenientemente unidas pueden irla desvelando, cobrando forma en el cuento. Y también son importantes las cosas que dejamos fuera, pues aún desechándolas siguen implícitas en la narración, en ese espacio bruñido (y a veces fragmentario e inestable) que es sustrato de todas las cosas.
La definición que da V.S. Pritcher del cuento como “algo vislumbrado con el rabillo del ojo”, otorga a la mirada furtiva categoría de integrante del cuento. Primero es la mirada. Luego esa mirada ilumina un instante susceptible de ser narrado. Y de ahí se derivan las consecuencias y significados. Por ello deberá el cuentista sopesar detenidamente cada una de sus miradas y valores en su propio poder descriptivo. Así podrá aplicar su inteligencia, y su lenguaje literario (su talento), al propio sentido de la proporción, de la medida de las cosas: cómo son y cómo las ve el escritor; de qué manera diferente a las de los más las contempla. Ello precisa de un lenguaje claro y concreto; de un lenguaje para la descripción viva y en detalle que arroje la luz más necesaria al cuento que ofrecemos al lector. Esos detalles requieren, para concretarse y alcanzar un significado, un lenguaje preciso, el más preciso que pueda hallarse. Las palabras serán todo lo precisas que necesite un tono más llano, pues así podrán contener algo. Lo cual significa que, usadas correctamente, pueden hacer sonar todas las notas, manifestar todos los registros.
domingo, 25 de marzo de 2012
Nosotras parimos nosotras decidimos: La actualización del mito de Meda en Adriana Cruz Buenos Aires, 2012.
Nosotras parimos nosotras decidimos: La actualización del mito de Meda en Adriana Cruz Buenos Aires, 2012.
para Adriana Cruz, que no podrá escapar a su destino trágico
y cuyo nombre es menester recordar siempre, incluso pese a ella misma.
Medea
La noticia consterna a la audiencia. Algunos se rasgan las vestiduras, otros imploran, todos acusan, desde el juez hasta la implicada en el hecho. Ya está dictada la condena de antemano por el juez, que se atreve a pedir perpetua en los medios.
Una mujer, extranjera, brasilera radicada en Argentina desde hace 16 años, de mediana edad, clase alta y guapa, se auto-inculpa frente a a las cámaras de televisión sobre el asesinato de su hijo de 6 años, cuando la fuerza policial la sacan esposada de su casa country de barrio privado. Para “cagar a su padre”, dice en cámara.
¿Por donde empezar a desovillar la bola de horror que se nos arroja con total virulencia a la cara?
Dejarse caer
Norita Dalmasso y María Marta Garcia Belsunce, solo por recordar dos de las más renombradas en los últimos tiempos, nos traen a la mente la brutal paradoja de la mujer ateniense del siglo V: aquello que más la incluye en la sociedad, más libertades te resta. Adriana Cruz también vive en una casa country de un barrio privado.
Mientras las mujeres atenienses, las únicas que parían ciudadanos atenienses (como dijo la congresista chilena Ena Von Baer “las mujeres prestan el cuerpo” al niño que viene al mundo a nacer), vivían en un estado de seclusión total. Las las clases bajas y las mujeres no atenienses (porne y/o hetaira) el confinamiento debe haber sido difícil, ya sea por falta de esclavos que realicen las tareas del afuera (ir de compras, por ejemplo) ya sea por falta de kyrios (guardián encargarlo de mantenerla “protegida”, nexo con el exterior), estas mujeres se manejaban “solas”.
¿En la era post-Blumberg, qué estará pensando la clase media que desea progresar al referirse a la la inseguridad?
¿Cuándo?
Eurípides logra que su tragedia Medea, su segunda obra, se represente en el año 431 a.C. En aquella oportunidad, su tragedia no ganó la competencia, quedó en tercer puesto, una constante que se repetirá a lo largo de su carrera, consuelo paradójico para el tragediógrafo más popular y famosos hoy día si tenemos en cuenta que la tradición manuscrita de transmisión de textos antiguos lo benefició con la gracia de conservarle más textos que a Esquilo y Sófocles. El resto de los dramaturgos ni sobrevivió.
El mito de Medea, cuyo nombre aparece documentado en Teogonía de Hesíodo, surge en el marco del ciclo de héroe de Jasón, su esposo, a quien conoce y de quien se enamora cuando éste viaja a su país la Cólquide, a robar el bellocino de oro.
Según el historiador Pausanias, sus hijos fueron lapidados hasta la muerte por los habitantes de Corinto como castigo porque Medea asesina a la novia princesa con la desposará su marido. El motivo del asesinato de los niños o mitema parece haber sido incorporado por “contaminación” con el mito de Procne y Filomela.
Lanam Fecit1. Tejía
Proce y Filomela son dos hermanas griegas. La primera es obligada a casarse con Tereo, un bárbaro aliado de su padre, como poco más que botín de guerra. Vive desde ese casamiento en tierra lejana pero no puede olvidar a su hermana, a quien quiere profundamente. Ruega a su marido que la traiga. Él accede y trae a Filomela (nombre que significa ruiseñor en griego), pero antes de que ellas se re-encuentren, Tereo la viola, y para que no hable, le corta la lengua y le entrega un telar (dispositivo por definición de sometimiento de las mujeres en la antigüedad) para que ocupe la mente y las manos mientras lo espera entre violación y violación. Procne queda convencida de que su hermana falleceen el viaje. Filomela teje el acontecimiento y lo hace llegar a la reina Procne quien descifra la tela, medio privilegiado del relato; rescata a su hermana, y juntas plantean la venganza. Cuando de repente, oh fatalidad del destino, Itis, el hijo pequeño producto de la relación entre Procne y Tereo, ingresa a la escena. Y su madre no duda, como Romina Tejerina, ve la cara del padre, el violador. Mata y cocina a Itis, y lo sirve en una cena especialmente preparada para Tereo, que gustoso devora el manjar.
Tejer, la sabiduría femenina al servicio del oikos, el hogar, de donde saldrá nuestra palabra economía, la ley del hogar. La tela tejida, el regalo de bodas con el que Medea comienza a destruirlo todo. El tejido de Aracne denunciando a los Olímpicos y sus vejaciones, contra Palas Atenea, diosa civilizatoria que regala a los varones el telar para mantener ocupadas en la casa a las ansiosas mujeres.
La confesión
Demóstenes: Tenemos hetairas para nuestros placeres, concubinas para servirnos, esposas para nuestra descendencia.
Tales de Mileto, a través del relato de Diógenes de Laercio en Vidas de filósofos: Agradezco a los dioses por haber nacido humano y no animal, varón y no mujer, griego y no bárbaro.
El padre, la madre y los hijos
Medea (y todas las filicidas) engloban simultáneamente tres características definitorias de lo execrable: femenidad, animalidad, barbarismo. El caos que ellas encarnan trastoca el orden heteronatural del parentesco propio de la masculinidad hegemónica que representa Jasón y todo padre. Jasón necesita a sus hijos para asegurarse la descendencia. Son los hijos varones los que transmiten hoy los apellidos, y ayer los encargados del culto a los ancestros. Con el asesinato, Medea pone fin a su estirpe, y se asegura que nunca más nadie entregue a su hija en matrimonio para que Jasón vuelva a reproducirse. ¿Quién casaría a su hija con Jasón estando Medea con vida? Medea no es castigada en el mito. Por el contrario, escapa, con los cuerpos de sus hijos en el carro de su tío, el Sol, y luego se casa con el rey Egeo, con quien volverá parir.
Medea aniquila el ámbito doméstico que es propio de la mujer y resiste el papel de pura reproductora del linaje de su esposo, respuesta reactiva a la exclusión/seclusión de las mujeres en Atenas en el siglo V. Ella transgrede la noción misma de la moral imperante como reacción a la opresión y a la humillación recibida. Objetivamente su matanza no es mayor –ni peor- que la del héroe épico promedio, de hecho, su violencia es asistemática y privada.
En la antigüedad clásica, donde las Espartanas hacían volar por el monte Taigeto a los hijos deformes, donde los niños podían ser expuesto (abandonados) en las calles sin más por sus padres, donde solo las mujeres tenían control absoluto sobre la reproducción y la parición de la prole, y el aborto llegaba hasta el momento de parir, donde una parturienta podía elegir en complicidad con quienes la asistiesen en ese transe o sola, si el bebé vivía o no, que una madre asesine a un hijo no era motivo para que nadie se rasgue las vestiduras.
El instinto maternal, mito sobre de la modernidad y pilar fundamental donde se asienta hoy el heterocapitalismo. Al fin y al cabo, si parir y ser madre fuera tan divino, no habría 42 % de abortos sobre nacimientos totales, al año.
La Herencia
En el mundo antiguo, los hijos, que solo son del padre, cargan con las culpas de sus progenitores, generación tras generación. La raza tebana descendientes de Layo así lo demuestran: de Edipo a Antígona, ninguno queda en pie. El único crimen lo cometió el abuelito que no tiene mejor idea que violar las leyes de hospitalidad, y abusar del hijo de su anfitrión.
En el mito grecolatino, las culpas se castigan, la ley es divina. Trabalenguas mítico: Clitemnestra mata a su esposo, y su hijo Orestes debe vengar la sangre, su sangre, derramada. Hijo pródigo y ejemplar atrapado en la tragedia de tener que matar a su madre para vengar a su padre, a su vez, asesino de su hermana Ifigenia. Solo el “milagro” divino lo salvará luego de la venganza de las Euménides, que castigan los crímenes de sangre por el asesinato de su propia madre.
Insistimos en esto: Medea no es castigada por los Dioses porque no comete ningún crimen. Por el contrario, su acción le ahorra a sus vástagos una condena en vida, lavando las manchas que sus padres adquirieron, por eso los dioses no accionan contra ella. Medea sabe que la vida futura de sus hijos no será vida, casado Jasón nuevamente, y ella lejos, con esos progenitores como toda prosapia, esos hijos ya están muertos.
Si los hijos son del Estado a través del padre, si la madre cede su cuerpo cual receptáculo y lo presta para que la vida se reproduzca, matar a esos hijos, casi podría ser pensando como un aborto retrospectivo, un acto de empoderamiento de la mujer, una apropiación del poder.
El siglo de Perícles
Perícles, pese a tener una esposa atenienese, como correspondía a un hombre de su posición, pasó una buena parte de su vida adulta (20 años) con una junto a hetaira, Aspacia de Mileto, con quien tuvo un hijo. En el año 451, sanciona una ley que suprime la ciudadanía de los hijos que las mujeres extranjeras tuvieran con ciudadanos atenienses. De ahora en más, para ser ateniense hay que nacer de padre y madre atenienses.
20 años después, para cuando Medea llega a escena, el público de Atenas sabe perfectamente bien que la pretendida situación de igualdad -prometida por Jasón- de los hijos de una extranjera con respecto a otros nacidos de una madre griega es una mentira. Jasón, una vez más, la está usando, y especula qué le conviene a él.
La decisión de Sophie
Una madre con un niño y una niña. El nene como de 10 máximo, la nena 4, tal vez. Los tres esperan para ser subidos a un tren que los llevará a un campo de concentración, un tren común, un destino común, una fosa común. Fatal el destino que le lleva a esa madre hermosa a tener que lidiar con el sadismo de un oficial de alto rango de la SS. El milico le dice que le cree cuando ella alega, suplicante, que no es judía, que es un error, que es alemana, que no deberían estar ahí. Y como le cree le permite elegir a uno de sus dos hijos. Ella no puede y no quiere elegir, se niega a hacer lo que le piden, se ofrece ella misma como víctima, se sacrificaría por sus hijos, pide por favor que los salve, que ella toma su lugar. El nazi da una orden y un soldado comienza a retirar de las manos de la mujer a los niños. Entonces, la madre, presa de la desesperación grita: Llévense a la niña, déjenme al varón.
No recuerdo cómo termina la escena y no me he atrevido nunca a volver a ver esa película que tan profunda impresión forjó en mí. Mi recuerdo duda si entonces dejaron al niño o si prosiguieron llevándose a los dos. Lo cierto es que Sophie sobrevive a sus hijos, después de terminada la guerra, y debe vivir con su decisión el resto de su vida. Y casualmente, elige al varón...
¿Qué significa ocupar el mismo verbo para un hijo (o dos) que para una casa o un coche?
Somos nuestros propios hijos, en perpetua posesión, como botín de guerra por el poder de progenitores dementes dentro de un régimen de opresión.
Nosotras
¿Cuál es el precio que se paga por la autonomía radical sobre nuestros cuerpos cuando en vez de una línea de fuga bien por fueras de las lógicas de la heterosexualidad como régimen político, se reactiva y reacciona contra ese poder? Yo los parí yo los mato, parece gritarnos Medea a todas las filicidas, bajo cuyo arquetipo hoy somos leídas. Ella es poderosa, desestima la lógica falocéntrica de Jasón, se eleva por encima de él y como una divinidad furiosa, lo castiga, lo obliga a vivir muerto, a no tener quien lo honre posteriormente, le demuestra que él es completamente impotente para impedirle que se lleve a sus hijos. Medea le demuestra que ella tiene el poder, e intenta, con el asesinato de sus hijos, recuperar la virginidad perdida y volver al viejo orden perdido, el de su tierra natal, donde empezaron los asesinatos y las traciones, por amor a Jasón.
Medea apunta más allá de la posibilidad que surge cuando se encuentran los límites de las políticas de la representación. Se apropia del último recurso que le resta, el último bastión para ejercer la autonomía, y la soberanía, pero por dentro de las lógicas que Jasón delimita, no él, sino el régimen que él encarna. Ella retira de la mano del control paterno, sin duda, a sus hijos. Pero es incapaz (¿quién podría serlo?) de trazar una línea por fuera de esas lógicas totalitarias que el varón tiene sobre la disposición de estas vidas, de todas las vidas, incluso la de ella misma. Una trayectoria que le permita conservar a sus propios hijos, tal como ella le expresa a Jasón.
Autonomía: falacia del pensamiento que siempre se construye dentro de un orden dado por un sujeto, efecto irrestricto y privilegiado del poder, que se empodera.
La tragedia no puede ser re-escrita, banal pensar qué podría haber hecho ella y todas. Sin embargo, Medea nos alerta: es menester construir líneas de fuga, devenires, por fuera todo poder heteronormativo.
Amo Amor
Eris, la discordia, no es invitada a las bodas que Zeuz planifica para Tetis, con Peleo. ¿Quién invitaría a la discordia a una fiesta feliz? En venganza, esta diosa trama un plan: crea un concurso de belleza (las divinidades también son femeninas y superficiales) para la más hermosa de todas. Palas Atenea, Hera y Afrodita compiten. Paris Alejandro, el troyano hermano de Héctor, es el juez. El premio: una manzana. Pese a lo que vulgarmente suele creerse, no gana la más bella sino la más astuta. Afrodita es la única que comprende a su juez y oferta lo que es necesario: a Paris no le interesan ni guerras, ni territorios, no le interesa la gloria de la masculinidad hegemónica griega en lo más mínimo. Afrodita le ofrece una vida de placeres con la mortal más hermosa del mundo. Paris no lo duda, y le dictamina que el galardón le corresponde a ella, la diosa del Amor. Hay un problema en la ejecución de la promesa: la mortal más hermosa ya tiene un dueño. Helena entonces es sustraída de las manos de su marido y llevada a la cama de Paris, desencadenando la guerra de Troya que dura casi 10 años y termina con la caída de la ciudad sitiada.
Desde entonces las mujeres estamos sometidas al dispositivo de subjetivación más potente que se haya creado jamás y como valijas somos llevadas de una casa de un varón a otra sin dilación, permanentemente enamoradas.
Amor: una enfermedad, pasión desenfrenada, vulnerabilidad absoluta -del latín vulnus, herida o tajo- con la que se subjetiva a las mujeres, especialmente a las jóvenes, para dejarse arrastrar hacia la muerte.
Indubio pro reo
Para el juez la mujer "se valió de la indefensión de la víctima para provocarle la muerte", detalló una fuente judicial al diario La Nación.
“¿Lo mataste para vengarte de tu marido?”, preguntó el periodista de televisón. "Sí", fue la respuesta contundente de Adriana Cruz. “Para cagarlo”.
"Psicópata, manipulador, mentiroso”, pintó en las paredes de la habitación con baño en suite, donde dentro del jacuzzi, ahogó a su hijo. Un mensaje para su hija mayor decía que se tenía que salvar, que se independice, que tenía que ser “ella misma”.
No se ha detectado “ninguna patología psiquiátrica de base" en la mujer, razón que lleva al fiscal Heredia a pensar que "estaba en su sano juicio en el momento de cometer lo que cometió”.
La voz del periodista agrega: “la madre no mostró arrepentimiento...cuando esperamos encontrarnos con una mujer vulnerable escuchen lo que dicen vean las imágenes.... fue muy impactante porque vos esperás encontrarte con una mujer quebrada, arrepentida, pero me encontré con una persona resentida que esta más bien enceguecida por el odio a su ex marido que por el crimen que cometió...nos encontramos con una mujer fría que no estaba quebrada por la situación.”
Madre Ejemplar
Maru botana es la más famosa de las respoteras de la Argentina, horneando tortas forjó un imperio. Rubia, hermosa, siempre joven, de rulitos, simpática, alegre, parió 8 hijos del mismo padre.
En el 2008 uno de sus hijos muere a los 6 meses, del “síndrome de muerte súbita”, mientras Maru, que “siempre exhibió su devoción por la maternidad” y vivía cada “con mayor felicidad” esquiaba en el lujoso resort Las Leñas. El pequeño bebé Facundo estaba a cargo de la abuela.
Maru expresó en una nota a la revista Pronto: “Siento que nací para ser mamá. La maternidad viene incorporada a mi de manera natural, está en mi ADN... Para mí, tener una familia numerosa no es demasiado trabajo. Ser madre no me quitó mis espacios. Jamás cambiaría una hora de spa por un tiempo de juego con mis hijos. Yo elegí esta vida y soy feliz así”, es una de las tantas afirmaciones que respaldan el estilo de vida de Maru, quien hasta el nacimiento de Facundo vivió embarazada más de la mitad de los últimos ocho años.
Maru Botana gracias al séquito de esclavas que, abnegadamente y por dinero también, como tantas otras de su misma clase social, por ejemplo Juanita Viale, la ayudan a no sobrecargarse con los engorros de la maternidad, permanecer bellas, parir 8 hijos, que otras criarán y cuidarán, tener 4 locales de un servicio de catering para una ciudad de 5 millones de habitantes, y un programa de televisión, escribir libros de cocina, y tener sexo con su marido, sin que un rulo de su dorada cabellera se aje.
Otras, menos perfectas, y menos asistidas, entramos en crisis que de la mano de Freud se llaman histéricas, por un taza fuera de lugar.
Maru, el ejemplo para todas nosotras de que ser madre es lo mejor que te puede pasar en la vida, y que incluso con 8 hijos, se puede ser hermosa, delgada, esbelta, regia, espléndida, saludable, sin arrugas, sin maquillaje, sin cirugía plástica, y desarrollar una vertiginosa carrera económica, especialmente si nos dedicamos a alguna actividad tradicional, como cocinar tortas, sin perder la compustura, y la simpatía.
Maru, el modelo de familia feliz a seguir por todas nosotras, su sonrisa contagiosa parece decirnos “querer es poder, no hay por qué resignar nada”.
Maru, la promesa más acabada del heterocapitalismo al cual toda mujer hetero o no hoy aspira llegar.
Pero a Maru también se le mueren los hijos, oh casualidad, cuando los cuida la abuelita...y ser madre es algo tan hermoso que muchas mujeres pobres se perforan el útero con agujas de tejer con tal de no volver a parir ni una vez más.
El desafío
Leer el mito desde su narración trascendental, que nos remite a un presente político y a los griegos, en el mismo gesto. La historia que narra el mito desemboca en el presente, el de los griegos, y el nuestro.
Sin embargo, nuestro tiempo es obcecado, y visita el mito antiguo, con la indignación del presente, donde el filicidio es la peor de las afrentas al orden heteronatural, porque nada es más sagrado que el amor maternal que sustenta la dieta reproductora del heterocapitalismo, nada es más sagrado que la vida, que se sostiene, fundamentalmente, sobre las madres que la dan.
Si se logra retornar al mito sin las categorías del presente que no es lo mismo que decir sin las armas que hoy conocemos, el mito todavía nos habla. Pero lo que dice es un llamamiento: está dirigido a quienes aún pueden oir.
Medea habla claro desde Eurípides hasta hoy y nos advierte sobre el empoderamiento, o la toma del poder, dentro de las lógicas que se vienen a combatir. Especialmente, sobre el amor, por un varón (o por quién sea) como único sostén de la vida de un cuerpo biopolíticamente asignado a la violencia de género llamada mujer.
para Adriana Cruz, que no podrá escapar a su destino trágico
y cuyo nombre es menester recordar siempre, incluso pese a ella misma.
Medea
La noticia consterna a la audiencia. Algunos se rasgan las vestiduras, otros imploran, todos acusan, desde el juez hasta la implicada en el hecho. Ya está dictada la condena de antemano por el juez, que se atreve a pedir perpetua en los medios.
Una mujer, extranjera, brasilera radicada en Argentina desde hace 16 años, de mediana edad, clase alta y guapa, se auto-inculpa frente a a las cámaras de televisión sobre el asesinato de su hijo de 6 años, cuando la fuerza policial la sacan esposada de su casa country de barrio privado. Para “cagar a su padre”, dice en cámara.
¿Por donde empezar a desovillar la bola de horror que se nos arroja con total virulencia a la cara?
Dejarse caer
Norita Dalmasso y María Marta Garcia Belsunce, solo por recordar dos de las más renombradas en los últimos tiempos, nos traen a la mente la brutal paradoja de la mujer ateniense del siglo V: aquello que más la incluye en la sociedad, más libertades te resta. Adriana Cruz también vive en una casa country de un barrio privado.
Mientras las mujeres atenienses, las únicas que parían ciudadanos atenienses (como dijo la congresista chilena Ena Von Baer “las mujeres prestan el cuerpo” al niño que viene al mundo a nacer), vivían en un estado de seclusión total. Las las clases bajas y las mujeres no atenienses (porne y/o hetaira) el confinamiento debe haber sido difícil, ya sea por falta de esclavos que realicen las tareas del afuera (ir de compras, por ejemplo) ya sea por falta de kyrios (guardián encargarlo de mantenerla “protegida”, nexo con el exterior), estas mujeres se manejaban “solas”.
¿En la era post-Blumberg, qué estará pensando la clase media que desea progresar al referirse a la la inseguridad?
¿Cuándo?
Eurípides logra que su tragedia Medea, su segunda obra, se represente en el año 431 a.C. En aquella oportunidad, su tragedia no ganó la competencia, quedó en tercer puesto, una constante que se repetirá a lo largo de su carrera, consuelo paradójico para el tragediógrafo más popular y famosos hoy día si tenemos en cuenta que la tradición manuscrita de transmisión de textos antiguos lo benefició con la gracia de conservarle más textos que a Esquilo y Sófocles. El resto de los dramaturgos ni sobrevivió.
El mito de Medea, cuyo nombre aparece documentado en Teogonía de Hesíodo, surge en el marco del ciclo de héroe de Jasón, su esposo, a quien conoce y de quien se enamora cuando éste viaja a su país la Cólquide, a robar el bellocino de oro.
Según el historiador Pausanias, sus hijos fueron lapidados hasta la muerte por los habitantes de Corinto como castigo porque Medea asesina a la novia princesa con la desposará su marido. El motivo del asesinato de los niños o mitema parece haber sido incorporado por “contaminación” con el mito de Procne y Filomela.
Lanam Fecit1. Tejía
Proce y Filomela son dos hermanas griegas. La primera es obligada a casarse con Tereo, un bárbaro aliado de su padre, como poco más que botín de guerra. Vive desde ese casamiento en tierra lejana pero no puede olvidar a su hermana, a quien quiere profundamente. Ruega a su marido que la traiga. Él accede y trae a Filomela (nombre que significa ruiseñor en griego), pero antes de que ellas se re-encuentren, Tereo la viola, y para que no hable, le corta la lengua y le entrega un telar (dispositivo por definición de sometimiento de las mujeres en la antigüedad) para que ocupe la mente y las manos mientras lo espera entre violación y violación. Procne queda convencida de que su hermana falleceen el viaje. Filomela teje el acontecimiento y lo hace llegar a la reina Procne quien descifra la tela, medio privilegiado del relato; rescata a su hermana, y juntas plantean la venganza. Cuando de repente, oh fatalidad del destino, Itis, el hijo pequeño producto de la relación entre Procne y Tereo, ingresa a la escena. Y su madre no duda, como Romina Tejerina, ve la cara del padre, el violador. Mata y cocina a Itis, y lo sirve en una cena especialmente preparada para Tereo, que gustoso devora el manjar.
Tejer, la sabiduría femenina al servicio del oikos, el hogar, de donde saldrá nuestra palabra economía, la ley del hogar. La tela tejida, el regalo de bodas con el que Medea comienza a destruirlo todo. El tejido de Aracne denunciando a los Olímpicos y sus vejaciones, contra Palas Atenea, diosa civilizatoria que regala a los varones el telar para mantener ocupadas en la casa a las ansiosas mujeres.
La confesión
Demóstenes: Tenemos hetairas para nuestros placeres, concubinas para servirnos, esposas para nuestra descendencia.
Tales de Mileto, a través del relato de Diógenes de Laercio en Vidas de filósofos: Agradezco a los dioses por haber nacido humano y no animal, varón y no mujer, griego y no bárbaro.
El padre, la madre y los hijos
Medea (y todas las filicidas) engloban simultáneamente tres características definitorias de lo execrable: femenidad, animalidad, barbarismo. El caos que ellas encarnan trastoca el orden heteronatural del parentesco propio de la masculinidad hegemónica que representa Jasón y todo padre. Jasón necesita a sus hijos para asegurarse la descendencia. Son los hijos varones los que transmiten hoy los apellidos, y ayer los encargados del culto a los ancestros. Con el asesinato, Medea pone fin a su estirpe, y se asegura que nunca más nadie entregue a su hija en matrimonio para que Jasón vuelva a reproducirse. ¿Quién casaría a su hija con Jasón estando Medea con vida? Medea no es castigada en el mito. Por el contrario, escapa, con los cuerpos de sus hijos en el carro de su tío, el Sol, y luego se casa con el rey Egeo, con quien volverá parir.
Medea aniquila el ámbito doméstico que es propio de la mujer y resiste el papel de pura reproductora del linaje de su esposo, respuesta reactiva a la exclusión/seclusión de las mujeres en Atenas en el siglo V. Ella transgrede la noción misma de la moral imperante como reacción a la opresión y a la humillación recibida. Objetivamente su matanza no es mayor –ni peor- que la del héroe épico promedio, de hecho, su violencia es asistemática y privada.
En la antigüedad clásica, donde las Espartanas hacían volar por el monte Taigeto a los hijos deformes, donde los niños podían ser expuesto (abandonados) en las calles sin más por sus padres, donde solo las mujeres tenían control absoluto sobre la reproducción y la parición de la prole, y el aborto llegaba hasta el momento de parir, donde una parturienta podía elegir en complicidad con quienes la asistiesen en ese transe o sola, si el bebé vivía o no, que una madre asesine a un hijo no era motivo para que nadie se rasgue las vestiduras.
El instinto maternal, mito sobre de la modernidad y pilar fundamental donde se asienta hoy el heterocapitalismo. Al fin y al cabo, si parir y ser madre fuera tan divino, no habría 42 % de abortos sobre nacimientos totales, al año.
La Herencia
En el mundo antiguo, los hijos, que solo son del padre, cargan con las culpas de sus progenitores, generación tras generación. La raza tebana descendientes de Layo así lo demuestran: de Edipo a Antígona, ninguno queda en pie. El único crimen lo cometió el abuelito que no tiene mejor idea que violar las leyes de hospitalidad, y abusar del hijo de su anfitrión.
En el mito grecolatino, las culpas se castigan, la ley es divina. Trabalenguas mítico: Clitemnestra mata a su esposo, y su hijo Orestes debe vengar la sangre, su sangre, derramada. Hijo pródigo y ejemplar atrapado en la tragedia de tener que matar a su madre para vengar a su padre, a su vez, asesino de su hermana Ifigenia. Solo el “milagro” divino lo salvará luego de la venganza de las Euménides, que castigan los crímenes de sangre por el asesinato de su propia madre.
Insistimos en esto: Medea no es castigada por los Dioses porque no comete ningún crimen. Por el contrario, su acción le ahorra a sus vástagos una condena en vida, lavando las manchas que sus padres adquirieron, por eso los dioses no accionan contra ella. Medea sabe que la vida futura de sus hijos no será vida, casado Jasón nuevamente, y ella lejos, con esos progenitores como toda prosapia, esos hijos ya están muertos.
Si los hijos son del Estado a través del padre, si la madre cede su cuerpo cual receptáculo y lo presta para que la vida se reproduzca, matar a esos hijos, casi podría ser pensando como un aborto retrospectivo, un acto de empoderamiento de la mujer, una apropiación del poder.
El siglo de Perícles
Perícles, pese a tener una esposa atenienese, como correspondía a un hombre de su posición, pasó una buena parte de su vida adulta (20 años) con una junto a hetaira, Aspacia de Mileto, con quien tuvo un hijo. En el año 451, sanciona una ley que suprime la ciudadanía de los hijos que las mujeres extranjeras tuvieran con ciudadanos atenienses. De ahora en más, para ser ateniense hay que nacer de padre y madre atenienses.
20 años después, para cuando Medea llega a escena, el público de Atenas sabe perfectamente bien que la pretendida situación de igualdad -prometida por Jasón- de los hijos de una extranjera con respecto a otros nacidos de una madre griega es una mentira. Jasón, una vez más, la está usando, y especula qué le conviene a él.
La decisión de Sophie
Una madre con un niño y una niña. El nene como de 10 máximo, la nena 4, tal vez. Los tres esperan para ser subidos a un tren que los llevará a un campo de concentración, un tren común, un destino común, una fosa común. Fatal el destino que le lleva a esa madre hermosa a tener que lidiar con el sadismo de un oficial de alto rango de la SS. El milico le dice que le cree cuando ella alega, suplicante, que no es judía, que es un error, que es alemana, que no deberían estar ahí. Y como le cree le permite elegir a uno de sus dos hijos. Ella no puede y no quiere elegir, se niega a hacer lo que le piden, se ofrece ella misma como víctima, se sacrificaría por sus hijos, pide por favor que los salve, que ella toma su lugar. El nazi da una orden y un soldado comienza a retirar de las manos de la mujer a los niños. Entonces, la madre, presa de la desesperación grita: Llévense a la niña, déjenme al varón.
No recuerdo cómo termina la escena y no me he atrevido nunca a volver a ver esa película que tan profunda impresión forjó en mí. Mi recuerdo duda si entonces dejaron al niño o si prosiguieron llevándose a los dos. Lo cierto es que Sophie sobrevive a sus hijos, después de terminada la guerra, y debe vivir con su decisión el resto de su vida. Y casualmente, elige al varón...
¿Qué significa ocupar el mismo verbo para un hijo (o dos) que para una casa o un coche?
Somos nuestros propios hijos, en perpetua posesión, como botín de guerra por el poder de progenitores dementes dentro de un régimen de opresión.
Nosotras
¿Cuál es el precio que se paga por la autonomía radical sobre nuestros cuerpos cuando en vez de una línea de fuga bien por fueras de las lógicas de la heterosexualidad como régimen político, se reactiva y reacciona contra ese poder? Yo los parí yo los mato, parece gritarnos Medea a todas las filicidas, bajo cuyo arquetipo hoy somos leídas. Ella es poderosa, desestima la lógica falocéntrica de Jasón, se eleva por encima de él y como una divinidad furiosa, lo castiga, lo obliga a vivir muerto, a no tener quien lo honre posteriormente, le demuestra que él es completamente impotente para impedirle que se lleve a sus hijos. Medea le demuestra que ella tiene el poder, e intenta, con el asesinato de sus hijos, recuperar la virginidad perdida y volver al viejo orden perdido, el de su tierra natal, donde empezaron los asesinatos y las traciones, por amor a Jasón.
Medea apunta más allá de la posibilidad que surge cuando se encuentran los límites de las políticas de la representación. Se apropia del último recurso que le resta, el último bastión para ejercer la autonomía, y la soberanía, pero por dentro de las lógicas que Jasón delimita, no él, sino el régimen que él encarna. Ella retira de la mano del control paterno, sin duda, a sus hijos. Pero es incapaz (¿quién podría serlo?) de trazar una línea por fuera de esas lógicas totalitarias que el varón tiene sobre la disposición de estas vidas, de todas las vidas, incluso la de ella misma. Una trayectoria que le permita conservar a sus propios hijos, tal como ella le expresa a Jasón.
Autonomía: falacia del pensamiento que siempre se construye dentro de un orden dado por un sujeto, efecto irrestricto y privilegiado del poder, que se empodera.
La tragedia no puede ser re-escrita, banal pensar qué podría haber hecho ella y todas. Sin embargo, Medea nos alerta: es menester construir líneas de fuga, devenires, por fuera todo poder heteronormativo.
Amo Amor
Eris, la discordia, no es invitada a las bodas que Zeuz planifica para Tetis, con Peleo. ¿Quién invitaría a la discordia a una fiesta feliz? En venganza, esta diosa trama un plan: crea un concurso de belleza (las divinidades también son femeninas y superficiales) para la más hermosa de todas. Palas Atenea, Hera y Afrodita compiten. Paris Alejandro, el troyano hermano de Héctor, es el juez. El premio: una manzana. Pese a lo que vulgarmente suele creerse, no gana la más bella sino la más astuta. Afrodita es la única que comprende a su juez y oferta lo que es necesario: a Paris no le interesan ni guerras, ni territorios, no le interesa la gloria de la masculinidad hegemónica griega en lo más mínimo. Afrodita le ofrece una vida de placeres con la mortal más hermosa del mundo. Paris no lo duda, y le dictamina que el galardón le corresponde a ella, la diosa del Amor. Hay un problema en la ejecución de la promesa: la mortal más hermosa ya tiene un dueño. Helena entonces es sustraída de las manos de su marido y llevada a la cama de Paris, desencadenando la guerra de Troya que dura casi 10 años y termina con la caída de la ciudad sitiada.
Desde entonces las mujeres estamos sometidas al dispositivo de subjetivación más potente que se haya creado jamás y como valijas somos llevadas de una casa de un varón a otra sin dilación, permanentemente enamoradas.
Amor: una enfermedad, pasión desenfrenada, vulnerabilidad absoluta -del latín vulnus, herida o tajo- con la que se subjetiva a las mujeres, especialmente a las jóvenes, para dejarse arrastrar hacia la muerte.
Indubio pro reo
Para el juez la mujer "se valió de la indefensión de la víctima para provocarle la muerte", detalló una fuente judicial al diario La Nación.
“¿Lo mataste para vengarte de tu marido?”, preguntó el periodista de televisón. "Sí", fue la respuesta contundente de Adriana Cruz. “Para cagarlo”.
"Psicópata, manipulador, mentiroso”, pintó en las paredes de la habitación con baño en suite, donde dentro del jacuzzi, ahogó a su hijo. Un mensaje para su hija mayor decía que se tenía que salvar, que se independice, que tenía que ser “ella misma”.
No se ha detectado “ninguna patología psiquiátrica de base" en la mujer, razón que lleva al fiscal Heredia a pensar que "estaba en su sano juicio en el momento de cometer lo que cometió”.
La voz del periodista agrega: “la madre no mostró arrepentimiento...cuando esperamos encontrarnos con una mujer vulnerable escuchen lo que dicen vean las imágenes.... fue muy impactante porque vos esperás encontrarte con una mujer quebrada, arrepentida, pero me encontré con una persona resentida que esta más bien enceguecida por el odio a su ex marido que por el crimen que cometió...nos encontramos con una mujer fría que no estaba quebrada por la situación.”
Madre Ejemplar
Maru botana es la más famosa de las respoteras de la Argentina, horneando tortas forjó un imperio. Rubia, hermosa, siempre joven, de rulitos, simpática, alegre, parió 8 hijos del mismo padre.
En el 2008 uno de sus hijos muere a los 6 meses, del “síndrome de muerte súbita”, mientras Maru, que “siempre exhibió su devoción por la maternidad” y vivía cada “con mayor felicidad” esquiaba en el lujoso resort Las Leñas. El pequeño bebé Facundo estaba a cargo de la abuela.
Maru expresó en una nota a la revista Pronto: “Siento que nací para ser mamá. La maternidad viene incorporada a mi de manera natural, está en mi ADN... Para mí, tener una familia numerosa no es demasiado trabajo. Ser madre no me quitó mis espacios. Jamás cambiaría una hora de spa por un tiempo de juego con mis hijos. Yo elegí esta vida y soy feliz así”, es una de las tantas afirmaciones que respaldan el estilo de vida de Maru, quien hasta el nacimiento de Facundo vivió embarazada más de la mitad de los últimos ocho años.
Maru Botana gracias al séquito de esclavas que, abnegadamente y por dinero también, como tantas otras de su misma clase social, por ejemplo Juanita Viale, la ayudan a no sobrecargarse con los engorros de la maternidad, permanecer bellas, parir 8 hijos, que otras criarán y cuidarán, tener 4 locales de un servicio de catering para una ciudad de 5 millones de habitantes, y un programa de televisión, escribir libros de cocina, y tener sexo con su marido, sin que un rulo de su dorada cabellera se aje.
Otras, menos perfectas, y menos asistidas, entramos en crisis que de la mano de Freud se llaman histéricas, por un taza fuera de lugar.
Maru, el ejemplo para todas nosotras de que ser madre es lo mejor que te puede pasar en la vida, y que incluso con 8 hijos, se puede ser hermosa, delgada, esbelta, regia, espléndida, saludable, sin arrugas, sin maquillaje, sin cirugía plástica, y desarrollar una vertiginosa carrera económica, especialmente si nos dedicamos a alguna actividad tradicional, como cocinar tortas, sin perder la compustura, y la simpatía.
Maru, el modelo de familia feliz a seguir por todas nosotras, su sonrisa contagiosa parece decirnos “querer es poder, no hay por qué resignar nada”.
Maru, la promesa más acabada del heterocapitalismo al cual toda mujer hetero o no hoy aspira llegar.
Pero a Maru también se le mueren los hijos, oh casualidad, cuando los cuida la abuelita...y ser madre es algo tan hermoso que muchas mujeres pobres se perforan el útero con agujas de tejer con tal de no volver a parir ni una vez más.
El desafío
Leer el mito desde su narración trascendental, que nos remite a un presente político y a los griegos, en el mismo gesto. La historia que narra el mito desemboca en el presente, el de los griegos, y el nuestro.
Sin embargo, nuestro tiempo es obcecado, y visita el mito antiguo, con la indignación del presente, donde el filicidio es la peor de las afrentas al orden heteronatural, porque nada es más sagrado que el amor maternal que sustenta la dieta reproductora del heterocapitalismo, nada es más sagrado que la vida, que se sostiene, fundamentalmente, sobre las madres que la dan.
Si se logra retornar al mito sin las categorías del presente que no es lo mismo que decir sin las armas que hoy conocemos, el mito todavía nos habla. Pero lo que dice es un llamamiento: está dirigido a quienes aún pueden oir.
Medea habla claro desde Eurípides hasta hoy y nos advierte sobre el empoderamiento, o la toma del poder, dentro de las lógicas que se vienen a combatir. Especialmente, sobre el amor, por un varón (o por quién sea) como único sostén de la vida de un cuerpo biopolíticamente asignado a la violencia de género llamada mujer.
lunes, 20 de febrero de 2012
todos los talleres que arrancan en marzo!




talleres que arrancan ahora en marzo
les dejo las informaciones y los flyers
no duden en contactarse conmigo si les faltan direcciones o telefonos
besos
Leonor
en mi casa en congreso Taller de feminismos y genero arranca jueves 1 de marzo
http://www.todonuevobajoelsol.blogspot.com/2012/02/taller-mujeres-poder-y-sexualidades-en.html
Taller de mitologia y filosofia arranca miercoles 7 de marzo
http://www.todonuevobajoelsol.blogspot.com/2012/02/mythos-vs-logos-en-congreso.html
en Palermo Taller sobre tragedia griega y genero sabado 3 de marzo
http://www.todonuevobajoelsol.blogspot.com/2012/02/taller-de-mitologia-grecolatina-y_03.html
en Villa Urquiza el clasico desde hace 10 años sabado 3 de marzo mitologia y filosofia
http://www.todonuevobajoelsol.blogspot.com/2012/02/taller-de-mitologia-grecolatina-y.html
jueves, 16 de febrero de 2012
mythos vs. logos en Congreso!

Taller Mythos vs. Logos:
Pensamiento, Género y Mitología Grecolatina
de Homero a nuestros días
Taller Mythos vs. Logos:
Pensamiento, Género y Mitología Grecolatina
de Homero a nuestros días
Miercoles de 1830 a 20 hs (de Marzo, Abril y Mayo)
Comienza en Marzo
arancel mensual: $200
Zona congreso
Contacto
silvestrileonor@yahoo.com.ar
1562691508
4383 1321
Este taller:
Se propone un análisis crítico no sólo sobre la literatura grecolatina sino también sobre la tradición de lectura y recepción de esas ficciones, a partir del mito, las sexualidades y los géneros, echando mano a armas teóricas contemporáneas.
En un ambiente distendido y de debate crítico, deseamos (re)pensar el mundo antiguo para comprender (en su doble sentido) la actualidad contemporánea.
Se trata, sin más de un taller de pensamiento tal como los viejos filósofos nos legaron: pariendo en conjunto nuestras propias ideas.
Los materiales estarán a disposición de quienes asistan.
Travesías
1) La Batalla Final: Mito vs. Logos o Dioniso vs. Apolo
Lecturas:
Qué es un mito, una aproximación a la mitología clásica de Hugo Francisco Bauzá
Mito fundamental y mito artístico y Mitos y dogmas de Hans Blumenberg
Mitos en escena y Creer en los mitos de Richard Buxton
2) El Hacedor: de cómo un ciego creó un cosmos
Lecturas:
Homero de Quios de Paul Cartledge
El mundo de Homero de Pierre Vidal- Naquet
El Hacedor de Jorge Luis Borges
Cultura y educación de la nobleza homérica y Homero el educador de Werner Jaeger
3) Cuanta Mina que tengo
Lecturas:
Las Mujeres Heróicas de la épica y Mujeres sin Hombres de Mary R. Lefkowitz.
Familia de Richard Buxton
La creación de la Mujer; La mujer un campo para laborar y ¿Por qué las madres griegas imitan a la tierra? de Nicole Loreaux
4) La Culpa de todo la tiene Platón
Lecturas:
¿Por qué Diótima es una mujer? El Eros platónico y la representación de los sexos de David Halperin.
Diótima de Matinea de Paul Cartledge
Platón de Rodolfo Agoglia
Cuestiones Platónicas de Flavia Gioia y Silvana G. Di Camillo
Autoridad y Libertad: el conflicto dentro de la democracia y Platón y Dionisio: la tragedia de la paideia de Werner Jaeger
6) Los nenes con los nenes
Lecturas:
Imágenes de la Pederastía en la Antigüa Grecia, de Andrew Lear y Eva Cantarella
El Sexo en la sociedad griega: la paideia, los rituales y los mitos de Domingo Plácido
La imagen del sexo en la Grecia antigua de Carmen Sánchez
Según Natura: la bisexualidad en el mundo antiguo de Eva Cantarella
7) Amor a Roma
Lecturas:
La mujer en la familia romana y La Esclavitud en Roma de Ugo Enrico Paoli
El Matrimonio romano, Roma y el amor y El amor y los poetas de Pierre Grimal
¿Qué clase de hombres eran los romanos? y La restauración y el principado de Augusto de Barrow
Miscelánea Erótica de Alfonso Cuatrecasas
Libros que conviene leer para este taller
La Ilíada de Homero
Poemas de Safo
El Banquete y la República de Platón
Amores y Arte de Amar de Ovidio
lunes, 24 de octubre de 2011
Irlandesas en Villa Urquiza!

¿Por qué Irlanda, “la esmeralda verde”, región que en varias oportunidades tuve la fortuna de visitar y vivir? Un país cuyo escudo de armas lleva en el centro, como único emblema, una lira, que desde los tiempos míticos de Orfeo ha sido el instrumento sine qua non de la poesía, requiere atención y estima. En Irlanda a nivel histórico, político y social, desde tiempos inmemoriales hasta la actualidad, las mujeres han sido preponderantes. No considerar la producción literaria de sus poetas es ostensiblemente no querer ver. Dar a conocer escrituras que tienen un compromiso provocador con la literatura estimula el deseo y la curiosidad de hallar otras singularidades en un espacio múltiple.
Por eso, en este taller trabajaremos con la Antología que publiqué para Bajo La Luna recientemente donde se reúnen juntas de manera horizontal aquellas que han publicado poco y todavía son promesa, en un lugar donde llegar a ser poeta no es nada fácil, y poetas con una trayectoria más acabada y un prestigio indudable. En el medio, entre un extremo y otro, entre las jóvenes y las más afamadas, se encuentra una serie de mujeres con proyectos poéticos propios pero al margen de los centros de atención que dictan –como en todas partes- las modas poéticas, o poetas que recién comienzan a publicar después de sólidas carreras en otras disciplinas, o directamente apartadas del mundillo literario, mas no de la poesía.
Asimismo, abordaremos a otras que por falta de espacio no se consignan en el citado libro.
Trabajaremos de manera bilingüe, pero no son necesarios tener conocimientos de inglés. Y nos ayudaremos con las herramientas que tanto la crítica literaria como la filosofía de género le brindan al trabajo con la escritura
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



